Capitulo 9

Pedro está sentado en una esquina, bajo los árboles. Esto es territorio de Pedro. Todos lo saben: solo se acerca el que tiene permiso. Lo rodean “ellos”, su clan, los “fans”. Más fuerza gravitacional no tiene otra luminaria del sexto grado.
—Mae…
Pedro lo ignora. Crunch, crunch, crunch. Papita triturada, papita triturada, papita triturada. Los otros niños charlan sin poner atención al intercambio.
— Mae, la señora de la soda me dijo que le dejara esto… Es que usted dejó tirada la plata entonces ella le cobró.
—¿Qué?
—Que aquí está su cambio.
—Yo no dejé nada, mae.
—Sí, y aquí está su cambio.
—Puta, que yo no dejé nada.
Todos callan. Ramón extiende un puño, lleno de monedas.
—Mae, pero esto es suyo… Yo nada más se lo vengo a devolver…
—Me vale picha, usted no me tiene que devolver nada, porque yo no dejé nada, playo.
Ramón encoge el brazo. Mira el suelo. No, esto no tiene sentido. Vuelve a extender el brazo. Da un paso.
—Mae, vea, yo solo le vengo a dar su plata.
—Yo no ocupo plata ni de usted, ni de nadie, y nunca le daría plata a esa perra.
Ramón abre la mano y deja caer todas las monedas.
—Esta.Es.Su.Plata. Y yo no la ocupo. Júntela.
Se da media vuelta. Escucha un grito atrás suyo.
—¡¿Qué me dijo, carepicha?!
Y de pronto, blanco. Todo el mundo se vuelve blanco. Puede verse caer en cámara lenta. Pedro lo agarra en el piso, lo pone boca arriba y suelta un puñetazo sobre su quijada. Suena como si mil cuerdas se rompieran al mismo tiempo, dentro de su cráneo. Tinc, tinc, tinc, tinc, TINC. El sonido hace eco conforme aumenta el dolor.
Ahora, silencio. Casi no ve nada. Ruido en la televisión. Ruido en la imagen. Un millón de hormiguitas calientes caminando sobre su cara. No, derramándose sobre su cara.
Monos que lo rodean y sueltan gritos incomprensibles.
Negro.
-
pulpovioleta ha reblogueado esto desde conteoregresivo y ha añadido:
So, I did this. It’s in Spanish. Small stories as...prequel for my upcoming short movie....
-
conteoregresivo ha publicado esto